lunes, 14 de septiembre de 2015

PENSAMIENTOS EDUCATIVOS DE PAULO FREIRE

«La pedagogía del oprimido, como pedagogía humanista y liberadora tendrá, pues, dos momentos distintos aunque interrelacionados. El primero, en el cual los oprimidos van desvelando el mundo de la opresión y se van comprometiendo, en la praxis, con su transformación, y, el segundo, en que, una vez transformada la realidad opresora, esta pedagogía deja de ser del oprimido y pasa a ser la pedagogía de los hombres en proceso de permanente liberación»  Paulo Freire
El método de Freire es fundamentalmente un método de cultura popular, que, a su vez, se traduce en una política popular: no hay cultura del pueblo sin política del pueblo. Por este motivo, su labor apunta principalmente a concienciar y a politizar. Freire no confunde los planos político y pedagógico: ni se absorben, ni se contraponen. Lo que hace es distinguir su unidad bajo el argumento de que el hombre se hace historia y busca reencontrarse; es el movimiento en el que busca ser libre. Ésta es la educación que busca ser práctica de la libertad.
La metodología surge de la práctica social para volver, después de la reflexión, sobre la misma práctica y transformarla. De esta manera, la metodología está determinada por el contexto de lucha en que se ubica la práctica educativa: el marco de referencia está definido por lo histórico y no puede ser rígido ni universal, sino que tiene que ser construido por los hombres, en su calidad de sujetos cognoscentes, capaces de transformar su realidad.
La manera en que Freire concibe la metodología quedan expresadas las principales variables que sirven de coordenadas al proceso educativo como acto político y como acto de conocimiento; éstas son: la capacidad creativa y transformadora del hombre; la capacidad de asombro, que cualquier persona tiene, sin importar la posición que ocupe en la estructura social; la naturaleza social del acto de conocimiento y la dimensión histórica de éste.
Otras características del método de Freire son su movilidad y capacidad de inclusión. Por ser una pedagogía basada en la práctica, ésta está sometida constantemente al cambio, a la evolución dinámica y reformulación. Si el hombre es un ser inacabado, y este ser inacabado es el centro y motor de esta pedagogía, es obvio que el método tendrá que seguir su ritmo de dinamicidad y desarrollo como una constante reformulación. 
La pedagogía de la autonomía nos convoca a pensar de los que los maestros, deben saber y lo que deben hacer, en el proceso de enseñanza y aprendizaje y sobre todo cuando el énfasis esta dado a educar, para logar la igualdad y la inclusión de todos los individuos en la sociedad.
Freire señala que la educación basada en la interacción entre educar y aprender requiere seguir los siguientes pasos: observa un rigor metodológico; desarrolla la investigación; respeto por el conocimiento particular de cada estudiante; ejercita el pensamiento crítico; respeta la ética y estética; haz lo que dices y arriésgate aceptando lo nuevo, al tiempo que rechazas cualquier forma de discriminación; reflexiona críticamente acerca de las prácticas educacionales; y asume tu identidad cultural. 
En la concepción freineana, la educación fundada en el diálogo ocupa un papel central en el proceso de concientización – liberación. Sólo que ese diálogo trasciende lo pedagógico para insertarse en la praxis política.  Un diálogo expresado mediante un profundo amor por el mundo y por los hombres, con humildad y con fe.  Así se transforma en una especie de instrumento para la concientización que a la vez fundamenta la lucha  liberadora.
Esa dialogicidad debe ser expresada a través de una Educación problematizadora, la cual parte del carácter histórico de los hombres, como seres inconclusos, en permanente proceso de formación; allí está la raíz de la educación misma.
Esta educación supera la contradicción educador-educandos, ya que de acuerdo a Freire “Nadie educa a nadie, como nadie se educa solo: los hombres se educan en comunicación mediatizado por el mundo”.
De allí que todo educador crítico está consciente que nada puede hacer por la formación de los demás, si estos no participan activamente en la búsqueda del saber, la experiencia y la conciencia.  La educación es entonces, una relación de los hombres entre sí, de los hombres con su medio, de transformación mutua de los hombres y su ambiente.
En resumen, esa educación problematizadora a través del diálogo en futurista, cargada de esperanza.  Esperanza en el hombre capaz de recrear el mundo.






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